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Hola :)
Bueno, pues aquí está la entrada sobre mi última rotación de tercero: Cirugía General.
Si os soy sincera, he de decir que me ha gustado mucho está rotación. Muy mucho. Demasiado para ser bueno. Nunca me había llamado seriamente la cirugía, la verdad. Quizás obstetricia por eso de ver nacer y traer niños al mundo, pero no cirugía general.
Sólo estuve tres días. Pero el primero de todos ellos tuve la enorme suerte de poder lavarme y grapar un ombligo tras la reparación de la hernia umbilical. Así que sí, hay una persona por ahí en el mundo que lleva un ombligo grapado por mí. Y no os podéis hacer una idea de lo feliz que me hizo. De como me alegró el día el hecho de aliviar, dentro de mis posibilidades como estudiante pardilla, a una persona. No pensé que algo así pudiese proporcionarme tanto.
El resto de los días no tuve la oportunidad de volver a lavarme, pero un día vi un bypass gástrico y el otro una lobectomía hepática por un hepatocarcinoma.
He visto a una persona abierta en canal y no me he mareado. Me fascinó lo bonito, brillante y vivo que es el cuerpo humano. Ni punto de comparación con los cadáveres secos como momias y el pestazo a formol que tiraba pa' atrás. Hasta la grasa era bonita en el cuerpo vivo. He visto un cuerpo sangrar en abundancia, y arte en cada técnica, en cada nudo.
He visto un cuerpo enfermo de cáncer. Un enemigo que se podía ver, tocar y extirpar. Algo real que no sólo aparece plasmado en tinta en los libros que he leído. No es lo mismo estudiarlo en la acogedora biblioteca, que tenerlo delante de tus narices. Que a cada segundo que pasa, hace daño a ese órgano, a esa persona.
Mis piernas han sufrido el peso de la gravedad durante horas, paralizadas, mientras lo ojos no dejaban de bailar, de escrutar, de analizar cada movimiento, cada instrumento, cada levantamiento de cejas de la enfermera instrumentalista, cada pitido de las mil y una maquinas que rodean la mesa de operaciones...
Toda la gente que trabaja allí me recibieron con los brazos abiertos, siempre y cuando saludases y te presentases correctamente. La educación es lo primero :)
Y al cabo de los días, sus caras te dejan de parecer serias, y empiezas a apreciar el lenguaje corporal que reina en ese mundo, en esa burbuja estéril. Cómo se arruga la mascarilla por los laterales cuando te sonríen, cómo se retuercen cuando están incómodos, cómo se rascan la nariz con el hombro... y que la talla del guante, importa xD.
Todo esto está genial. Pero a mí me ha causado un caos existencial tremendo, en mitad de los exámenes, en mitad de un curso que es a la vez el mejor y el peor de todos por los que he pasado, en mitad de más suspensos que aprobados, en mitad de la carrera de mis sueños que pensé que me llevaba hacia un sitio y resulta que ahora no sé dónde narices voy. Salí de la rotación de Atención Primaria con ideas muy claras, diciéndome a mí misma o mucho cambia la cosa, o es esto, Marina. Y llego un día a quirófano, 30 minutos, unos guantes, unas grapas y soy toda suya...
Muchos me diréis que me queda un montón, que todavía tengo muchas cosas que ver y es la pura verdad. No he ni pasado el prólogo de mi práctica clínica y ya quiero leer el final, pero tengo miedo de que esto me pase con cualquier rotación.
Yo pensaba que iba a ser más sencillo, me creí eso de que la especialidad escoge al médico, como hacen las varitas con los magos, y ahora... ya no sé qué creer...Supongo que con los cursos venideros me haré una idea más clara de qué es lo que me gusta, pero ahora mismo estoy muy descolocada... y no puedo recrearme en esta parada cardiovocacional porque tengo que estudiar para terminar este maldito curso...¬¬.