Hola,
compays!
Qué
abandonadito está esto, me cachis.
He querido descansar y disfrutar un poco de las vacaciones antes de acercarme
por estos lares. Por primera vez en cinco años, terminamos pronto los
exámenes, ya sabemos las notas (todo
aprobado, hurra!!), y no tenemos ningún examen en enero, por lo que tenemos un mes
entero de vacaciones de verdad (doble hurra!!).
Sé que
no he escrito tanto como el año pasado, porque el curso no me ha dado tiempo
para más. Las rotaciones eran más largas, y como ya os comenté, vuelvo a rotar
por varias de ellas en el siguiente cuatri. Proximamente os contaré cómo me fue
en Endocrino y Derma, pero eso será otro día.

Las clases han sido de mayor calidad que las de otros años,
lo que ha hecho que asista más, y saque más partido de cada una de ellas. Las
rotaciones, como ya os comenté, no nos han dejado respirar. Simplemente por
poner un ejemplo, en cuarto cuando acabábamos la clase de las 9, siempre
teníamos un ratito para escaparnos a la cafetería. Y este año solo ha habido un
par de ocasiones… (el año pasado no veíamos a los de 5º en la cafetería, y no
me he pispado de ello hasta que lo he vivido en mis propias carnes xD).
No es
un curso que me apasione. Es más, creo que las únicas prácticas en las que he
disfrutado de verdad ha sido en Gine. El año pasado todo era nuevo, y todo era
interesante. Sin embargo, este me he tenido que enfrentar con mi antigua
enemiga la Endocrino, y descubrir al nuevo: PEDIATRIA.
A pesar
de no estar en éxtasis, me encuentro cómoda, con mi pijamita y mis zuecos,
paseando por los pasillos del hospital, conociendo cada rincón, e indicando a los pacientes dónde queda cada
servicio que me preguntan, como si llevara allí toda la vida. No he estado
viendo cosas que me encantan, pero me ha ayudado a entender cosas que no
entendía antes… poco a poco los piezas encajan y todo se hace más fluido.
¿El
miedo y el vértigo que me paralizaba? Pues sinceramente, el trajín del día a día no me ha permitido
sentir miedo. Encontré una solución a mis “preocupaciones personales” y fue
centrarme 100% en sacar el curso. Me impuse yo misma un ritmo de velocidad de
crucero, sin permitirme pensar en otras cosas que no fueran biblioteca, clases
y prácticas. Y así pasó, que 3 días antes de los exámenes, broté. Tuve un ataque de ansiedad, histeria, o como lo queráis llamar….
No sabía lo que me pasaba, había perdido el control de mi cuerpo y de mis
emociones y no había forma de calmarme. Salí a la calle a pasear, llorando
desconsoladamente, y poco a poco se me fue pasando…. Me asusté mucho, y los
días que me quedaban antes de los exámenes me lo tomé con calma, por lo que
pudiera pasar... Me consuela saber que todo ese sacrificio mereció la pena y dio resultados.
Así que
el balance de este año, es jodidamente positivo. Tanto por la parte de cuarto
como por la de quinto. La segunda mitad de la carrera es maravillosa, así que
para aquellos que lean esto y se encuentren en los primeros cursos, de verdad,
de verdad de la buena, que hay luz al final del túnel.
Cada año aumenta la
dificultad. Los desafíos son mayores, y nosotros, también. Así que cada vez nos superamos más y
más. Ponemos a prueba nuestras capacidades y el caer solo significa que tienes
que hacerte más fuerte para poderte levantar.
Espero que este haya sido un gran año para vosotros, que hayáis podido conseguir vuestras metas, y podido perseguir vuestros sueños. Que vuestras pequeñas historias del día a día os hayan hecho grandes.
Nos leemos ;)