domingo, 12 de julio de 2015

3º de Medicina


Hola :)
Aquí estoy de nuevo, esta vez, analizando qué ha sido para mí el tercer curso de la carrera.
Bien es cierto que llevo hablando de este último curso en prácticamente todas las entradas del blog, pero ahora que está terminado, puedo echar la vista atrás y mirarlo con perspectiva.

Definición gráfica de 3º de Medicina
Me ha gustado mucho esta foto. Quizás no representa a la perfección el concepto de 3º, porque nosotros no tenemos que elegir un camino a seguir, como sucede al terminar la carrera con el MIR, pero creo que sí plasma esa sensación de ¿dónde coño voy?

Empecé con muchas ganas este curso. Quizás demasiadas. Creo que le puse el listón muy alto. Como ya he comentado algunas veces, nuestros sabios mayores ya nos habían advertido que 2º y 3º eran los peores años, y 3º el peor de los peores. Que una vez pasado eso, todo mejoraba y se llegaba al paraíso del hospital (aunque tampoco es un paraíso, sino que es más ameno de estudiar). 
Viniendo de un curso como segundo, donde todo fue muy arduo, muy soso y muy coñazo, tercero parecía ser un soplo de aire fresco:

  Farma :oh, por fin fármacos. Seguro que voy a aprender un montón y ya cuando me pregunten mis familiares podré contestarles algo mejor que "no tengo ni puta idea".
 Micro: Es la coco de este curso, pero voy a aprender un montón.
Patología General: Por fin algo de clínica. Voy a aprender toooda la semiología, y ver como enferma, en general, el cuerpo humano. ¡¡y voy al hospital todos los martes!!

Todo pintaba muy bien, me asomaba al meridiano de la carrera, y poco a poco, me acercaba más al hospital, a cuarto.

Empecé muy fuerte. Y mira que a estas alturas ya me habré cansando de oír que Medicina no es un sprint, sino una carrera de fondo. Pero como a mí siempre me viene el bajón en primavera, pensé que tenía que empezar con buen pie y ser constante.
Pero eso lo consiguen cuatro personas. Y yo no estaba dentro de ese grupo.  
La inmunología me descolocó. No me llamaba la atención y no encontraba ninguna lógica en los nombres arbitrarios con tantos números de las distintas citocinas, Igs, receptores y demás historias.
Empecé muy fuerte con Anatomía Patológica. Me sorprendió que me gustase tanto. Histología fue para mí la peor asignatura de segundo, y no esperaba que su tocaya de tercero me hiciera ningún tipo de tilín. El Robbins es un libro taaan completo... Aprendí cosas de Patología General con ese libro, cuando debería poder sacarlo del Sisinio. 

Suspendí inmuno.Por falta de estudio.
Como dediqué tantas fuerzas a Anatomía Patológica, me desinflé, abandoné la asignatura, y con ella, se perdieron mis ganas de estudiar para los exámenes de diciembre. Tuve suerte y aprobé PG y Cirugía General. No fue así con Nutrición.  Ya había agotado el depósito y todavía me quedaba lo peor: Farma y Micro. Farma era en enero, nada más volver de las vacaciones de Navidad. Micro era en Febrero, un mes después de Farma. Cogí fuerzas durante la semana de exámenes de diciembre, cuando se suponía que debería estar dándolo todo con esos exámenes. Me encerré en Navidades, y estuve estudiando Farma y Micro a la vez.  Me había puesto un objetivo este año y era no suspender las difíciles. No suspender las difíciles, Marina.

Por fin el esfuerzo se vio recompensado y las aprobé. Aprobé aquellas en las que muchos de mis compañeros caían como moscas. No podíamos parar, porque nada más volver de Semana Santa teníamos otra ronda de exámenes. Así que tampoco hubo vacaciones. Descansé un poco después de Micro. Ese examen me había dejado seca. Como si tercero se hubiese acabado ahí, en ese instante. Y a la vista está que no, no acababa ahí, chata. Nos adelantaron el segundo parcial de Farma a finales de abril, antes de comenzar los exámenes de Mayo. En ese momento, había que ser estratega, y planificarse bien. Hice una quiniela,  a ver qué asignaturas llevaba para junio, y me salían 4 posibles (las que me quedaron). No era ni el mejor ni el peor escenario. Pero sabía que ese era mi límite. Si me quedaba algo más, estaba perdida.


Volví a darlo todo en Farma  y Micro. Esas dos no podían estar suspensas. No es que sacase buena nota en ninguna de las dos, pero  me repetía a mí misma que esas dos no, por favor. Aprobé Rehabilitación de milagro (cerraba para cuarto). Y suspendí el 2º y el 3º parcial de PG, que también cerraba para el siguiente curso. AP, no llegué a la puntuación necesaria de la suma de los 4 exámenes para aprobar ( me quedé a 14 preguntas).

Llegó junio, y tan pronto como vino se fue. Creo que no tuve problemas para estudiar estos exámenes porque ya me había concienciado en abril que tenía que estudiar esas cuatro. Y suspendí Nutrición. Me sentó muy mal. Porque es la maría del curso. Pero parece ser que para mí no lo es. Tampoco sé cómo estudiarla, porque me he preparado el material igual que el resto, y aun así, suspendo. Pasé unas semanas muy malas, con mucho estrés porque pensaba que me había salido mal el tercer parcial de PG en el examen de recuperación. Durante unos días creía que no iba a pasar al siguiente curso. Iba a ver cómo mis amigos llegaban al soñado cuarto, cómo compañeros que les daba igual la carrera iban a dar ese paso que yo tanto ansiaba dar, y yo me iba a quedar en 3º con PG y nutrición. ¡¡¡¡Con PG y nutrición!!!!.
Mucha gente me preguntaba que qué me había pasado. Que cómo era posible que hubiese aprobado lo más difícil, donde se atragantaban muchos, y había suspendido lo que todos se habían sacado con la gorra en dos días. No voy a juzgar a nadie, y que cada uno se analice así mismo por lo que ha hecho este curso.


Así que, al final, la única asignatura que estuvo a la altura de las expectativas fue Micro. Fue dura y aprendí un montón. Las demás, un batiburrillo de información sin sentido, dando de más o de menos según les apetecía, causando un caos existencial.  Las prácticas encajaron algunas piezas del puzzle, pero también me generaron muchas dudas. Iba de servicio en servicio, y cada día descubría que tenía menos idea que el anterior. Que estos tres años de mi vida, en los que pensaba que había ido adquiriendo más y más conocimiento, no me hacían mejor que nadie porque todavía me quedaba mucho, demasiado, por aprender. Veía a de 6º en las prácticas y sabían tanto y parecían tan médicos ya... y aún así ellos tenían esa misma sensación de no saber, de no tenerlas todas consigo. 



Y fue entonces cuando descubrí que tanta teoría no sirve para nada si no la sabes aplicar. En Cirugía ya no me acordaba de los malditos músculos de primero, en Interna me olvidaba hasta de mi nombre, y cuando me ponían un ECG delante, (¿no interpretábamos uno al día en segundo?), no me acordaba de dónde se veía mejor la onda P, o qué derivaciones eran de la cara anterior o posterior... Todo entra y sale por el mismo sitio. Habrá cosas con las que uno se quede, pero muchas de ellas, si no se usan con frecuencia, se pierden.

Ahora que ha terminado, puedo respirar tranquila. Los fines de semana no me tengo que poner el despertador para obligarme a estudiar por las mañanas, y si me paro a pensarlo, no me acuerdo de cuándo fue la última vez que hice eso. Quizás en septiembre del año pasado.

 Ha sido el curso más duro, más horrible y más bonito de los tres que llevo. Y quizás lo único que cambiaría sería no abandonar AP. Con lo demás estoy satisfecha, tanto de lo bueno y de lo malo, porque me he superado a mi misma. He bajado a los infiernos y he regresado a la superficie con algunos arañazos de más, pero no me falta ninguna parte importante. 

 Las prácticas han sido el regalo de este curso. He disfrutado como una niña pequeña cada martes. Mi bata, mi fonendo, la linterna y el martillo...Los pacientes. Hablar con ellos, conocerles en unos minutos, que te cuenten su vida, que te digan que les has tratado bien, que te despidan con una sonrisa aunque tengan un dolor de mil demonios...  Es más importante saber consolar, escuchar, tranquilizar, dar la mano, callar, o distraer hablándoles de su equipo favorito, o sacarles una sonrisa al preguntarles por los nietos.
Me quedo con sus historias, sus vivencias, sus cicatrices y enseñanzas. 
Porque como bien dicen los maestros no hay enfermedades sino enfermos. 


Superada la prueba de fuego, no hago más que contar los días para poder hincarle el diente a cuarto ;)




miércoles, 8 de julio de 2015

Resultados URJC MIR 2015



Vamos!!!!!
Primera promoción, primeros a nivel nacional.
¿Quién dice ahora que en la URJC no se estudia bien Medicina?
Ahí queda eso.
No se puede decir nada más que....¡¡Enhorabuena!!

It's over, isn't it?



Hola:

Aquí estoy de nuevo.
Se acabaron los exámenes. El 29 de junio, para ser más exactos.
¿Resultados? 3/4.
¿Cuál creéis que ha caído?
...
...
...
Nutrición y Dietética.
Sip. He suspendido esta asignatura. Parece que soy la primera en hacerlo.
Son tres créditos. Voy a abstenerme de hacer comentarios. Me podía haber ido mucho peor. Mucha gente querría cambiarlo por quitarse Micro o Farma de encima. Así que no me voy a quejar porque...

¡¡¡¡¡¡ESTOY EN CUARTO!!!!!!


Siento no haberlo comentado antes. No he tenido tiempo para escribir. Estoy haciendo un rotatorio por Urgencias, y cuando termine ya os contaré. Pero me lo estoy pasando genial y estoy aprendiendo un montón de cosas.

lunes, 8 de junio de 2015

Sigo por aquí...



Hola de nuevo:

Sé que hace un porrón que no me paso por aquí. He estado ocupada con los exámenes de mayo y sigo estudiando para los que me han quedado en junio, que son (redoble de tambor):

1. Nutrición y Dietética
2. Inmunología
3. 2/3 de Patología General.
4. Anatomía Patológica.

¡Sí, señoras y señores! Tenemos a una ganadora. Récord de asignaturas que llevar a junio.
Pues eso... No es el peor escenario con el que contaba, y tampoco el mejor. He aprobado las que me había propuesto aprobar (Farma y Micro) y me quedan estas... La que me preocupa es PG porque es la que me cierra para cuarto, y me aburre tanto.... No me ha gustado nada como lo han dado, y nos entra en el examen lo que entra en las diapositivas... Me encantaría poder coger el Harrison y estudiar directamente de ahí, pero para que me pregunten lo que salía en la esquina superior izquierda de la diapositiva 24 del tema 12... Pero bueno, yo ya me he impreso el Harrison y lo he encuadernado para tenerlo ya todo organizadito para el curso que viene :)
Da miedito ,¿eh?


Y esa es la verdad. Que quiero empezar cuarto ya, joder. Quizás luego es una mierda, quizás no aprenda tanto como pienso que voy a hacer, pero quiero estudiar Medicina de una vez. Ya sólo quedan unas semanas de esto maldito tercero, y por fin, podré escribir una entrada global sobre el curso.

Siento el abandono de vuestros blogs. He leído lo que habéis ido publicando, pero no he tenido tiempo, ni las palabras idóneas, para contestaros. Espero que me lo perdonéis.
Un beso.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Rotando por Cirugía General



Hola :)

Bueno, pues aquí está la entrada sobre mi última rotación de tercero: Cirugía General.

Si os soy sincera, he de decir que me ha gustado mucho está rotación. Muy mucho. Demasiado para ser bueno. Nunca me había llamado seriamente la cirugía, la verdad. Quizás obstetricia por eso de ver nacer y traer niños al mundo, pero no cirugía general.

Sólo estuve tres días. Pero el primero de todos ellos tuve la enorme suerte de poder lavarme y grapar un ombligo tras la reparación de la hernia umbilical. Así que sí, hay una persona por ahí en el mundo que lleva un ombligo grapado por mí. Y no os podéis hacer una idea de lo feliz que me hizo. De como me alegró el día el hecho de aliviar, dentro de mis posibilidades como estudiante pardilla, a una persona. No pensé que algo así pudiese proporcionarme tanto. 

El resto de los días no tuve la oportunidad de volver a lavarme, pero un día vi un bypass gástrico y el otro una lobectomía hepática por un hepatocarcinoma.
He visto a una persona abierta en canal y no me he mareado. Me fascinó  lo bonito, brillante y vivo que es el cuerpo humano. Ni punto de comparación con los cadáveres secos como momias y el pestazo a formol que tiraba pa' atrás. Hasta la grasa era bonita en el cuerpo vivo. He visto un cuerpo sangrar en abundancia, y arte en cada técnica, en cada nudo.
He visto un cuerpo enfermo de cáncer. Un enemigo que se podía ver, tocar y extirpar. Algo real que no sólo aparece plasmado en tinta en los libros que he leído. No es lo mismo estudiarlo en la acogedora biblioteca, que tenerlo delante de tus narices. Que a cada segundo que pasa, hace daño a ese órgano, a esa persona.
Mis piernas han sufrido el peso de la gravedad durante horas, paralizadas, mientras lo ojos no dejaban de bailar, de escrutar, de analizar cada movimiento, cada instrumento, cada levantamiento de cejas de la enfermera instrumentalista, cada pitido de las mil y una maquinas que rodean la mesa de operaciones...
Toda la gente que trabaja allí me recibieron con los brazos abiertos, siempre y cuando saludases y te presentases correctamente. La educación es lo primero :)
 Y al cabo de los días, sus caras te dejan de parecer serias, y empiezas a apreciar el lenguaje corporal que reina en ese mundo, en esa burbuja estéril. Cómo se arruga la mascarilla por los laterales cuando te sonríen, cómo se retuercen cuando están incómodos, cómo se rascan la nariz con el hombro... y que la talla del guante, importa xD.

Todo esto está genial. Pero a mí me ha causado un caos existencial tremendo, en mitad de los exámenes, en mitad de un curso que es a la vez el mejor y el peor de todos por los que he pasado, en mitad de más suspensos que aprobados,  en mitad de la carrera de mis sueños que pensé que me llevaba hacia un sitio y resulta que ahora no sé dónde narices voy. Salí de la rotación de Atención Primaria con ideas muy claras, diciéndome a mí misma o mucho cambia la cosa, o es esto, Marina. Y llego un día a quirófano, 30 minutos, unos guantes, unas grapas y soy toda suya...
 Muchos me diréis que me queda un montón, que todavía tengo muchas cosas que ver y es la pura verdad. No he ni pasado el prólogo de mi práctica clínica y ya quiero leer el final, pero tengo miedo de que esto me pase con cualquier rotación. 
Yo pensaba que iba a ser más sencillo, me creí eso de que la especialidad escoge al médico, como hacen las varitas con los magos, y ahora... ya no sé qué creer...Supongo que con los cursos venideros me haré una idea más clara de qué es lo que me gusta, pero ahora mismo estoy muy descolocada... y no puedo recrearme en esta parada cardiovocacional porque tengo que estudiar para terminar este maldito curso...¬¬.

martes, 5 de mayo de 2015

¿Qué hay de nuevo, viejos?

Hola:
¿Qué tal?¿Cómo va eso?
Aquí estoy sorprendida por la multitud de visitas que tiene el blog, cuando llevo sin publicar semanas.
Da la casualidad de que en la sección de estadísticas aparece que las entradas más visitadas son aquellas que dan consejos para estudiar, para planificarse en bachillerato y la que habla sobre mi universidad: la URJC.  Esto se puede deber a dos circunstancias, según las estadísticas a:

1. Estudiantes de bachillerato que están interesados en hacer medicina en la URJC.
2, Gente que tiene curiosidad por cómo le ha ido a la primera promoción de medicina de la URJC en el MIR 2015. 

Pues bien, a los que visiten este blog y se encuentren en la primera situación, os invito a que comentéis, aunque sea de manera anónima, todas las dudas que tengáis sobre la facultad, la metodología, los profesores, los cadáveres, o lo que se os pase por la cabeza, y os las resolveré en la medida de lo posible y escribiré una segunda entrada sobre la URJC, detallando los aspectos que más os interese saber. El blog está para eso ;)

Me llena de orgullo y...alegría poder decir que a la primera promoción le ha ido estupendamente bien. No sé con exactitud los puestos de todos, pero sí que la mayoría quedaron por encima del 1600, incluso uno estaba entre los 100 primeros. Pero lo más importante de todo es que todos pudieron escoger la plaza que querían.  
Lo que me cabrea es que esto no se ha visto plasmado en ningún medio. La primera vez que se presenta esta universidad y no sale nada. Ha sido tan escandaloso el silencio mediático y el vacío que quieren hacernos el resto de las universidades públicas de Madrid, que me hierve la sangre. 
Espero que poco a poco se reconozca el esfuerzo, que, a fin de cuentas, depende en gran medida de cada uno y no de la universidad que te ha formado.

miércoles, 1 de abril de 2015

Rotando por Atención Primaria

Hola :)

Ni ha sido tarde ni ha sido pronto, pero aquí estoy de nuevo con la prometida entrada sobre mi rotación por Atención Primaria.

Resultado de imagen de atencion primaria
He tardado más de la cuenta porque he escrito tres veces esta entrada. De tres maneras distintas. Y ninguna me convence del todo, porque creo que no soy capaz de hacer justicia a todo lo que vi durante los cinco días que duró mi rotación. Primero hice una especie de diario, en el que iba anotando todo lo que pasaba cada día. Pero si publicaba eso, nadie lo leería porque ocupaba un porrón de páginas. Después intenté sintetizarlo, pero me pasé de síntesis y dejé muchas cosas atrás, pequeños detalles que hacían de esta rotación la GRAN rotación de este año. Así que he hecho una cosa intermedia, y ya me diréis si os parece escueta o infumable xD.

MI ROTACIÓN


Llegué un martes al centro de salud que me había tocado, situado en un barrio obrero periférico de Madrid, donde el nivel económico no es muy elevado, pero la gente es sencilla, humilde y práctica.

Turno de tarde. Ese día llegamos a las 14.00h porque teníamos que asistir a la sesión clínica que había entre turno y turno. Y no salí de allí hasta unas cuantas horas después. Me había mentalizado de que iba a ser duro.
Me asignaron a un médico que parecía muy callado al principio, como si no supiese qué hacer conmigo, pero después pude comprobar que entre paciente y paciente siempre tenía una lección que enseñarme, resolvía todas mis dudas y me daba consejos para lo que me quedaba de carrera, para la residencia, o para la vida en general. Me pareció un médico muy resolutivo: las cosas sencillas, burocráticas, o a los cuentistas, los despachaba con rapidez, y estaba 15, 20, 30 minutos con quien de verdad lo necesitaba. Era distante pero correcto con los venían de malas maneras, y familiar y cercano con los demás. Con algunos parecía una charla entre viejos conocidos. ¿Qué tal los niños, doctor?¡Ya deben de estar enormes! o ¿Cómo le fue por Canarias, Paco?
¿Cómo está su marido, Paqui, que hace mucho que no lo veo?


El primer paciente de todos fue una mujer que venía por dolores articulares y musculares, malestar general, y debilidad. Parecía un cuadro gripal, pero resulta que tenía una patología de base que la hacía ser más propensa a este tipo de enfermedades... ¡LUPUS!

¡Madre mía, LUPUS!¡Pero si nunca es lupus!
Me reí mentalmente a carcajada limpia y con sorna de todos aquellos ilusos que decían que en Primaria sólo se veían catarros y se daban recetas de Paracetamol y mucho agua. 
Y sí, amigos, Dios, el destino, la Ley de Murphy o aquello en lo que creáis que hay por ahí con un poder divino que puede castigar a las estudiantes de medicina que se pasan de listas, descargó en mí todo su poder esa tarde y vinieron como 20 gargantas inflamadas. Una detrás de otra.
Auscultación pulmonar, inspección de garganta, inspección de oídos. ¿Tratamiento con antibióticos? Así veinte veces seguidas.
Esto me puso los pies en la tierra, porque venía del hospital, donde todo era enfermedades curiosas, agudas, un montón de tratamientos intravenosos, sueros... Incluso en las clases teóricas, nuestros temas son hemisección medular, Síndrome de Cushing, Síndrome de Sjögren y así hasta infinito. Pero no hay un tema de dolor de garganta y tratamiento. Todos critican esta especialidad porque total para sólo ver gargantas inflamadas.... Y yo me pregunto: ¿Quién coño sabe tratar gargantas inflamadas en 3º para creerse que eso es poca cosa para él? ¿A qué paciente le das amoxicilina, a quién amoxicilina-clavulánico, a quién azitromicina, a quién levofloxacino y a quién sólo las buenas tardes?

Después de ese castigo divino que sufrí el primer día, vinieron un montón de pacientes con patologías muy diversas. Miomas uterinos, un sinux, cuadros de ansiedad, depresión, esquizofrenia, vértigos, alcoholismo, un porrón de ciáticas, gastroenteritis, resolver mil y una dudas sobre los anticonceptivos orales, dar pautas de alimentación a un chico que quiere empezar a muscularse, test de embarazo, infecciones de orina, esguinces de tobillo, defectos congénitos en la válvula tricúspide y consulta con el cardiólogo, una perforación de tímpano, un herpes... Ajustes de medicación, interpretar un ECG, tomar la tensión, ver una cura por parte de enfermería de una mordedura de gato desde hace un año... y mentiras. Muchas mentiras. Gente que tose un poco o busca en google  ciática síntomas y pide la baja para tres días. Y aquí es donde se aprende a ser una persona crítica, y a no creerse todo lo que dicen los demás. Esta lección es tan válida para el ejercicio de la Medicina  como para la vida misma. Un chico de veintitantos que viene porque le duele la espalda y trabaja en un almacén y no puede cargar cosas, pero viene con un casco de moto colgando del brazo...Ya, lo que tú digas. Lecciones y más lecciones. La exploración física comienza desde que el paciente entra por la puerta. Y House tenía razón: todo el mundo miente. Pero tiene que haber de todo: gente que no quiere trabajar, que no se esfuerza y otros que se parten el lomo ¿Ejemplos? Una enfermera de Urgencias embarazada de 5 meses que viene a regañadientes acompañada de su marido para coger la baja porque ha empezado a tener contracciones... Una mujer que trabaja en un almacén con una rotura miofribrilar y viene cada semana a ver si ya por fin me da de alta, doctor.

El último día hice una breve incursión en la consulta de Pediatría. Me lo pase genial con los niños, porque me gustan, pero no porque quiera tratarles. Muchos virus, muchos padres preocupados, y el niño se queda medio olvidado jugando con el palito de madera. Exploré a unos cuantos de ellos yo sola (junto con otro compañero, pero sin el pediatra) mientras el médico rellenaba la historia clínica. Toqué la fontanela de un bebé de 15 días por primera vez en mi vida, sin que fuese algo prohibido (ya sabéis, cuando tenéis primos pequeños y les quieres coger y tocar la cabeza y tu tía te grita, poseída por ese visceral y primitivo instinto maternal  ¡¡¡¡NO LE TOQUES LA CABEZA!!!!). Hice el signo del pliegue en la tripita de un niña de año y medio con gastroenteritis y dijo mamá de una manera muy graciosa, insegura, con miedo pero sin gritar, como diciendo :Mamá, ¿qué está haciendo esta tía?¿Qué hago: grito o la pego?. Y no pude dejar de reírme el resto de la consulta.
Muy bonita pediatría, pero no creo que fuese capaz. Hablas más con los padres que con el niño y no veo que exista un vínculo médico-paciente tan fuerte como pasa con más frecuencia con los adultos.

¿Qué saco de todo esto? Experiencia.
He aprendido muchísimo, demasiado. Tanto que al salir de cada turno no podía hacer nada más, y me quedaba horas pensando e intentando recordar a todos los pacientes y sus historias, muchas de ellas parecidas, pero cada una con algo especial que las hacen diferentes, como las personas que las protagonizan. Sólo he estado cinco días, pero he aprendido más que en 5 meses de tediosas y aburridas clases teóricas en la facultad.

Medicina de Familia me parece una especialidad muy versátil, muy completa. Tienes que saber un poco de todo, indentificarlo, y resolverlo en el menor tiempo posible y con pocas, o por no decir ninguna, prueba diagnóstica a tu disposición en ese momento.
 Es un desafío.
Hay que esperar, hay que pensar y razonar qué es lo mejor para el paciente. Porque junto con él, decides tú.
He visto pocas derivaciones al hospital, a urgencias o a consultas específicas. Pero el gran grueso de la consulta se resuelve allí, entre esas cuatro paredes.
Y lo que más me gusta es esa cercanía, esa relación médico-paciente, el no tener que hacer una historia clínica completa (no porque las odie, que conste) porque le conoces, a él y a su familia, en qué trabaja y más o menos lo que le ha pasado en la vida. Comprenden, o por lo menos la mayoría, que tienes muchos pacientes que ver, y se conforman con los escasos 6 minutos que puedes dedicarles a cada uno, porque saben que vas a estar ahí siempre con otros 6 minutos más... Y los que hagan falta.
 Dicen de ti que eres su médico, y al despedirse siempre un gracias, doctor. Hasta la próxima.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...